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sábado, 27 de marzo de 2010

Hilos

Sabiendo o no las leyes que rigen el Universo, aquella mañana se dispuso a mirar el horóscopo (como de costumbre) de aquel programa televisivo. Era viernes, tarde para comenzar la semana; pero era trece, aun muy pronto para cantar victoria.

Había ocasiones en que se imaginaba con sus extremidades atadas a diáfanos cordeles de cinco redundantes pasos hacia el infinito.

Siempre era un calvario esperar, había tenido la exactitud de nacer bajo el signo de piscis (con ascendencia en piscis, por cierto), era un pez total –¿Por qué piscis tiene que ser el último signo? –. Reprochaba –. Debería ser el segundo según nuestro calendario –. Lástima, a parte de pez había nacido humano y somos los únicos seres de todo el Génesis que por cuenta propia decidimos regirnos por el Sol. Que bien sería hacerle caso a la naturaleza y medirnos por cuentas lunares como todas las demás criaturas.

–Picis –. Decía la doctora Madame Salustia (porque tiene doctorado esas personas, no cualquier filisteo se para a predicar la doctrina de los astros) –. Hoy conocerás a una persona muy especial… –. Qué vidente –… que tocará tu corazón –. Mientras no sea un asesino serial o le de un paro cardiaco todo estaba bien –. Sigue como siempre, y que Dios te cuide –. Eso no está bien ¿esa doctora no sabe que Dios está en disputa con esos menesteres? Cómo sea, nunca le pasaban las cosas que le predecían por más generales, a la naturaleza humana, que fueran.

Esa mañana ya no sabía que hacer, era asiduo a seguir creyendo en el zodiaco a pesar de ser católico. No le gustaba la idea de que aquella triada manejara su vida al tener que aceptar su voluntad por mucho que predicara el libre albedrío, pero igual se persignaba cuando pasaba por un templo y comulgaba cada navidad. Mientras ninguna de las dos partes se encontrara el podía seguir haciendo de cuenta que Dios pescaba mientras los peces pasaban de largo. Pero ese día Dios era un pez también, iconográficamente podríamos decir que Jesucristo esperaba desayunar los dos plátanos y las tres manzanas de siempre, con él.

–Pues fíjate que no –. Dijo –. Ya me cansé de hacerle caso a la Madame Salustia, nunca tiene razón conmigo –. Aferrado a que sólo se equivocara con él, un error hasta un doctor lo tiene –, ni voy a aceptar la voluntad de Dios porque talvez su voluntad es que crea que no acepto su voluntad –. Por eso dicen que los caminos de El Señor son misteriosos, en todo caso la voluntad asomaba su nariz –. En fin, sólo por hoy, haber que pasa.

Después de ingerir su desayuno exprés se dirigió al espejo. El arte copto que siempre le reflejaba decidió cambiarlo. Se borró la línea del lado derecho que dividía su cabello, cambió los pantalones azules por los negros, los zapatos de suela en zigzag por los de suela lisa y hasta decidió abrir el perfume que le regaló su amiga Quintina (así se llamaba, enserio. Y se lo regaló por que tenía que, fue un intercambio del trabajo de cincuenta pesos)

Así salió, dispuesto a retar a todas las leyes habidas y por haber, excepto las civiles, porque hay que ser buenos ciudadanos. Pero la ley de los astros, la de Dios, hasta la ley de gravedad hoy iban a saber quién era Pacheco López (El Pachis para sus amigos).

Al llegar al trabajo todo se mantenía igual, la homogeneidad de la oficina del sexto piso desfilaba comenzando con la línea del lado derecho del cabello.

Se sentó en su cubil. La bailarina hawaiana no se movía y por ese día así la dejó, quitó en su computadora el fondo de escritorio de Maribel Guardia y colocó el de un perro con orejas extremadamente largas.

Una persona se le acercó.

–Disculpa –dijo–, Soy Escolástica ¿me puedes ayudar a mover unas cajas con papeleo?
–Claro –respondió Pacheco tembloroso –¿Eres nueva?
–No… bueno sí… pero no. Comencé el lunes. Yo tampoco te había visto.
–Ah ¿no? –más bien notado.

Pacheco siguió a escolástica (Sus lejanos más cercanos le decían La Colis… y cómo no). Aquel hombre veía el contonear de sus caderas casi perfectas, su cintura… bueno, casi era como su cadera pero se suponía que ahí debería estar, eso sin contar los pechos que había visto cuando se le acercó, si no se salían del escote era porque… bueno, en realidad no había razones para que se salieran.

Platicaron mientras movían aquellas cajas, incluso mientras cada uno estaba en su cubil se mandaban mensajes por la red interna:

Colis_love: ola pachis
Pacheman: kiuvo colis
Colis_love: ke aces
Pacheman: aki chambiando
Colis_love: orale yo también :P
Pacheman: :-)
Colis _love: XD
Pacheman: ;-9
Pacheman: ano me eqivoke ;-)
Colis_love: jajajaja see

Cuando ya eran las siete de la noche todos se dispusieron a retirarse. Pacheco hacía tiempo para esperar a Escolástica. Ese día era memorable, por una vez había prescindido de los vaticinios de Madame Salustia y había conocido a aquella mujer. Sólo le había fallado un poco la predicción, pero no se iba a molestar por eso, supongo que cuando un doctor extirpa el órgano equivocado no es tan grave. Y Dios… como siempre no se había visto por esos lugares.

Escolástica intentaba cerrar la ventana del edificio que horas antes había abierto para que entrara el aire y no le saliera la urticaria que tenía a causa del calor. Al ver que la ventana se había atascado, Pacheman acudió al rescate de aquella dama en dificultades. Se colocó entre aquel umbral y jaló. Su zapato de suela lisa resbaló. Lo último que vio Escolástica fue un hombrecillo sin un zapato en el pavimento de la calle. De todas las leyes a retar, en lo personal, debió pensarlo dos veces con respecto a la de gravedad.

Requiscat In Pace

......

–No pus que mala onda Madrigal, así que eso fue lo que le pasó a este wey –Sí –. A mí se me hace que fue Dios –. Bueno, hay personas que creen que Él mueve los hilos de la existencia, otras dicen que son los artistas y algunas más que somos nosotros mismos –. Pero si fuéramos nosotros seríamos como dioses ¿no? –. Un argumento válido –, o también los artistas podrían serlo –. Supongo que a algunos los adoramos como tales –, y dicen que de músicos, poetas y locos todos tenemos un poco, tons somos todos como artistas divinos o dioses artistas –. Ya te estás desviando mucho –. Chance Dios sea artista… o humano –… El punto es que, en todo caso, era Pacheco el que creía en los hilos. El efímero momento en el que los cortó, según él, cayó como un títere cuando le quitas el apoyo –. Pus que mal pedo –. Así están las cosas, Nueve –… "Pull the strings, ¡PULL THE STRINGS!"

4 comentarios:

gusanoide11 dijo...

jajaaj aaaaammmmm..... este... sta chido lo blog... jajaja neee ps tan chidas las lecturas men, peeeero, el rojo de fondo y el naranja de las letras son colores primos y es muy cansado leer asi la neta... bueno, señor palabras rimbombantes y estrujadoras, ps es mi comentario jejeje sta chido, deja le sigo buscando a ver q pedo jejeje

Mr Words Mx dijo...

que conste que he complido: he visitado su blog.
lamentablemente ud. no especificó que se pudiera leer asì que me limité a visitar únicamente. esperemos que algún día invite a la lectura del blog puesto que se ve muy interesante

saludos.

○○Mel○○ dijo...

hey y el dibujiny de la nueve con sus cuerdas????

¬¬


jajajaja

estuvo muy buena la historia, pues de donde sacas tanto?
divertida y ammm dramatica jajaja ya ves? hay que tener cuidado con eso de cortar las cuerdas porque nos podemos ir de paso jaajajja y ammm si cambia el color de las letras o el de fondo o ammm ambas jajajajaa -3- besitos y saludos saludadores ;D

José Agustín Solórzano dijo...

jajajajajaja, me gustó tu cuentillo en mi opinión estás mejorando tu estilo... chingón mi guen eso de pull the strigs no es lo que dice el wey éste en la peli de ed wood?