–Ignora mis palabras perdidas –la voz quebrada por el cigarro –te veo –te he visto –finjo –no estoy enfermo –pero me he decidido –hoy quiero ver que tan cruel eres conmigo.
–Ignora que sonrió al querer hablarte seriamente –pero me acuerdo de las coincidencias de nuestras miradas –del vestido negro que tatuaba tu silueta aquella tarde –de que aquella mañana te vi el trasero cuando barrías debajo del escritorio.
–Esta tarde es terrible –el calor es sofocante –agobiante –bien pesado –protestante empedernido –un respiro acomplejado –demente –de cuerpo –de oídos sordos –de halagos mudos.
–Ignora que me congelo –por el hola de tus labios –que deflegmo mis augurios –que te empapo entre rodeos –¿Cómo estás? –Prefecta –¿Quién eres? –Si respondes “Lo que quieras” seré maleable a tu sonar –ese de tus tacones –de tus chasquidos –de tus deseos –de tus gemidos.
–Ignora mis palabras perdidas –el viento de mi aliento –soez –prudente – pero me he decidido –a enredarme en tus cabellos.
2 comentarios:
qué pedal mi josué, ahora andas romanticoeròtico
Muy buen micro-relato. Atrapa y te deja en un suspiro.
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